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junio 2019

El síndrome del trabajador quemado, reconocido como una enfermedad profesional en 2022

Fuente:diario16.com
Autor: Agustín Millán

UGT valora que la OMS asocie, por fin, el síndrome del quemado a problemas asociados con el empleo o el desempleo y lo reconozca en la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades que entrará en vigor en 2022.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluirá el síndrome del ‘trabajador quemado’ o ‘burnout’ en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un problema asociado al empleo o al desempleo. Esta nueva clasificación entrará en vigor en 2022. En la anterior edición de la CIE, el burnout se encuadraba entre los problemas relacionados con dificultad en el control de la vida.

¿Qué es el síndrome del ‘trabajador quemado’?

El síndrome del ‘Trabajador quemado’ o ‘burnout’ es el agotamiento, es un síndrome conceptualizado como resultado de estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito. El síndrome del trabajador quemado se sitúa en problemas asociados al empleo.

Se caracteriza por tres dimensiones:

1)
sentimientos de agotamiento o agotamiento de la energía;
2) mayor distancia mental del trabajo, o sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el trabajo;
3) eficacia profesional reducida. El agotamiento se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida.

Este síndrome afecta al 10% de los trabajadores y, en sus formas más graves, a entre el 2% y el 5%.

Este trastorno, asociado al estrés crónico en el trabajo, ya estaba en la anterior edición del catálogo (de 1990), pero en un epígrafe más inconcreto (problemas relacionados con dificultad en el control de la vida). Este cambio dará visibilidad a la dolencia y, facilitará la gestión de bajas e incapacidades.

Desde el sindicato UGT celebran este cambio en la Clasificación Internacional de Enfermedades en referencia al ‘trabajador quemado’ ya que relaciona directamente esta patología con las condiciones laborales, siendo el punto de partida para que sea reconocida como enfermedad profesional.

Desde el sindicato se reclama “seguir reivindicando la revisión del Cuadro de Enfermedades Profesionales español”, en el que a día de hoy no se reconoce ninguna enfermedad originada por los riesgos psicosociales, aun habiendo sido incluidos, los trastornos mentales y del comportamiento, en la Lista de Enfermedades Profesionales de 2010 de la OIT.

Si se reconocieran los riesgos psicosociales como contingencias profesionales aumentaría la protección de los trabajadores

Si las patologías de origen laboral psicosocial fueran reconocidas como contingencia profesional:
1)
los costes asociados deberían ser asumidos por las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social
2) se garantizaría una mayor protección de los trabajadores
que las padecen”, afirman desde UGT.

Hay que recordar, además, que lo que no se ve, no se previene, e impide que se pongan en marcha los mecanismos preventivos que eviten que se produzcan estas patologías.

UGT promovió el estudio “Análisis de los costes económicos derivados de la falta de prevención de riesgos psicosociales”, realizado por profesionales de la materia, con datos relativos a 2010, para concretar el perjuicio que tiene el no reconocimiento de estas patologías como causas laborales.
En el mismo se estimó que la suma de costes sanitarios, pérdidas laborales y valor del cuidado informal alcanzaron un impacto económico de entre 545 y 810 millones de euros para dicho año.

Vigías contra la soledad

Fuente: elpais.com
Autora: Jessica Mozo Quintáns

Barcelona ha desplegado en 42 barrios el proyecto Radars, donde los propios vecinos monitorizan a los ancianos que viven solos en su zona.

Angela Velasco, usuaria del proyecto Radars de Barcelona, charla con Vivian Cartes, que regenta una mercería en su barrio Carles Ribas

El trajín en la mercería Tarragona, en el barrio barcelonés de Gràcia, comienza temprano. El género amuralla el mostrador desde las estanterías y, al otro lado de la barra, dos butacas blancas se acurrucan en una esquina. “Además de comprar, los vecinos vienen y se sientan aquí, te explican, charlan. Nosotros estamos al caso de los que viven solos y si vemos algo raro, avisamos a la familia”, explica la dueña, Vivian Cartes.

Su local es uno de los puntos de vigilancia vecinal del proyecto Radars, un dispositivo comunitario que funciona en 42 barrios de Barcelona para detectar y acompañar a ancianos que viven solos. Farmacias, comercios y vecinos están implicados en esta red de vigilancia contra la soledad, un fenómeno que acecha a 55.000 ancianos en la capital catalana.

Los radares se encargan de detectar y monitorizar a personas que viven solas, vigilando su aspecto, su estado de salud o su situación anímica.

Luego, un ejército de voluntarios asume un abordaje más proactivo, con llamadas y acompañamiento a los ancianos para mitigar los efectos de la soledad. El programa, que nació hace una década, atiende a 1.364 personas a través de 3.672 radares y 348 voluntarios.

Ángela Velasco apura el paso, paraguas en mano, para cobijarse en la mercería de Vivian.

La anciana, de 90 años, vive sola desde hace 17, cuando se quedó viuda. Conoció Radars por una amiga. “Me dijo que hacían meriendas y talleres para pasar el rato y me gustó la idea”, asegura. Ángela juega a la canasta (un juego de cartas) y a la petanca cada tanto. Pero las horas en soledad siempre ganan la partida. “Echo de menos la compañía, el roce”, explica. Hace un par de meses se rompió la mano y ahora, como no puede “guisar”, come en un centro cívico del barrio. “Lo que más me preocupa de estar sola es que hay cosas que no puedo hacer”, admite.

La red municipal de Radars no está sola en Barcelona.

La Fundación Amics de la Gent Gran también ha desplegado un equipo de voluntarios para atender a ancianos que viven solos. “Damos compañía y amistad en sus casas o en las residencia. Hacemos visitas semanales de dos horas y organizamos actividades de socialización, como talleres, meriendas, visitas culturales…”, explica Albert Quiles, director de la fundación.

Ya atienden a unos 1.800 y, pese al incremento de personas que se apuntan como voluntarios (hay 1.900), la lista de espera no deja de crecer. Las perspectivas demográficas también son tozudas: el 21% de la ciudad tiene más de 65 años y las previsiones apuntan a que, en 2030, un tercio de los barceloneses superarán los 60 años.

“Una necesidad que detectamos es que no están informadas de los derechos que tienen. Y hay que mejorar las infraestructuras de su entorno, eliminar barreras arquitectónicas y construir espacios inclusivos”, apunta. Otro elemento es garantizar su seguridad, porque temen sufrir estafas, robos y abusos.

El Ayuntamiento refuerza también la lucha contra la soledad con servicios de atención domiciliaria. El programa de teleasistencia, por ejemplo, dirigido a ancianos, dependientes o personas con diversidad funcional, alcanzó el año pasado los 100.000 usuarios. Según el Consistorio, unas 13 personas se incorporan cada día al servicio de teleasistencia y otras seis al de ayuda a domicilio.

La Generalitat también ha desplegado otros dispositivos para combatir la soledad en todo el territorio.

Un tercio de los ancianos catalanes de más de 80 años viven solos. El Govern, que tiene servicios de teleasistencia, centros cívicos para gente mayor y otros planes de envejecimiento activo, dispone también de la Academia de Seniors, para formar a los ancianos para combatir el maltrato o las estafas. La Generalitat incorporará, además, en cada comarca un técnico para combatir la soledad no deseada.

La inteligencia artificial de Google que detecta el cáncer de pulmón antes y mejor que los médicos

Fuente: EFE

El sistema de IA fue capaz de detectar la presencia de la enfermedad con una precisión del 94%, según un estudio publicado en Nature Medicin.

Científicos de Google y de la Universidad estadounidense de Northwestern han desarrollado un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar cáncer de pulmón mejor que los radiólogos, lo que podría favorecer el diagnóstico temprano de un tumor que al año mata a más de un millón de personas en el mundo.

Su descripción se publica en el último número de la revista Nature Medicine y demuestra "la precisión" del nuevo sistema de aprendizaje profundo para predecir este tipo de cáncer, según sus autores, que no obstante advierten de que estos hallazgos deben validarse clínicamente aún en grandes poblaciones de pacientes.

El 'deep learning' o aprendizaje profundo es una rama de la inteligencia artificial por la que la máquina aprende a partir de ejemplos y elabora por sí sola patrones cada vez más complejos, simulando el funcionamiento del cerebro.

Basándose en esto, los científicos estadounidenses desarrollaron un algoritmo capaz de detectar nódulos pulmonares malignos, a veces minúsculos, a partir de resultados de un TAC -tomografía axial computarizada- del tórax, con un empeño y precisión igual o mejor que el de los radiólogos.

Para ello, "entrenaron" al sistema en 42.290 imágenes de tomografía computarizada y encontraron que el sistema de inteligencia artificial fue capaz de detectar los módulos con una precisión del 94% en 6.716 casos de prueba.

El modelo se comparó con las pruebas hechas por seis radiólogos tanto cuando estos disponían de imágenes por TAC previas como cuando no, y en los dos casos la máquina superó a los radiólogos expertos.

Además, el sistema de aprendizaje profundo también produjo menos falsos positivos y menos falsos negativos de tumores, afirman los científicos en una nota de prensa de la universidad estadounidense.

Mozziyar Etemadi, profesor de Medicina y de Ingeniería en Northwestern y uno de los autores de este artículo, explica que los radiólogos generalmente examinan cientos de imágenes bidimensionales en una sola tomografía computarizada, pero este nuevo sistema permite analizar instantáneas en 3D.

"La inteligencia artificial en 3D puede ser mucho más sensible en su capacidad de detectar el cáncer de pulmón temprano que el ojo humano que mira imágenes en dos dimensiones", resume este investigador.

No obstante señala que técnicamente se podría hablar de cuatro dimensiones, pues no se trata solo de una tomografía computarizada, sino de dos tomadas en distintos momentos (tomografías presentes y pasadas de los pacientes).

Para construir la inteligencia artificial para ver los TAC de esta manera, "se necesita un enorme sistema informático a escala de Google", precisa Etemadi, quien apunta que "el concepto es novedoso, pero su ingeniería también lo es por su escala".

Shravya Shetty, de Google AI -división de inteligencia artificial de la compañía- declara por su parte que "este área de investigación es increíblemente importante, ya que el cáncer de pulmón tiene la tasa más alta de mortalidad entre todos los tipos de cáncer".

El sistema ahora presentado examina el modo en el que la inteligencia artificial puede utilizarse para mejorar y optimizar el proceso de cribado realizado con tomografía con dosis bajas de radiación, añade este experto, quien asegura que "los resultados son prometedores y esperamos continuar nuestro trabajo con nuestros socios y compañeros".

Y es que, apunta la nota de la universidad estadounidense, el cribado torácico sirve para identificar el tumor y reducir las tasas de mortalidad, pero también se producen "altas tasas de error".

Además, "el acceso limitado a estos exámenes médicos significan que muchos tumores de pulmón generalmente se detectan en etapas avanzadas,
cuando son difíciles de tratar".

Ahora, "este nuevo sistema es capaz de identificar tanto una región de interés como si la región tiene una alta probabilidad de cáncer de pulmón".

"El sistema puede categorizar una lesión con más especificidad; no solo podemos diagnosticar mejor a una persona con cáncer, también podemos decir si alguien no lo tiene, y salvarle así de una biopsia pulmonar invasiva, costosa y con riesgos", resume Etemadi.

Japón retrasa la edad de jubilación y en EEUU, la jubilación el peligro de extinción

Fuente:www.eleconomista.es

El Gobierno de Abe intenta retrasar la edad de jubilación hasta los 70 años, pero su intención es elevarla a los 75 años por fases.

La medidas de premiar a los que la retrasen, está teniendo efectos limitados

El Gobierno de Abe afronta una reforma de las pensiones para alargar la edad de jubilación lo máximo posible en una población con predisposición cultural al sacrificio laboral.

Sin embargo, las medidas ya adoptadas para estimular el retraso del retiro no están teniendo buena acogida. Las empresas tienen que afrontar el reto de contratar a trabajadores veteranos en un entorno competitivo y de alta productividad.

Japón es el espejo en el que se puede mirar Europa para vislumbrar su futuro. El país asiático está a la vanguardia del proceso del invierno demográfico que está comenzando a castigar a los países occidentales caracterizado por un envejecimiento imparable de la población y bajas tasas de natalidad que hacen peligrar el relevo generacional.

Según el Banco Mundial, Japón es el país del mundo con mayor proporción de personas que supera los 65
años de edad. En concreto, 27% de la población supera este límite. Más de 34 millones de habitantes están en disposición de jubilarse. Además, es la nación con mayor esperanza de vida superando los 84 años. Con una tasa de natalidad en declive, situándose entre las más bajas con 1,4 hijos por cada madre, la población japonesa está condenada a la reducción. Para 2060, la previsión del Instituto Nacional de la Seguridad Social contempla que el número de habitantes mengue en un tercio y los mayores de 65 años supongan el 40% de la población.

El cruce de la muerte demográfico: por primera vez hay más personas mayores de 65 años que niños menores de cinco

En el último año, la población japonesa cayó en 450.000 personas. El saldo negativo vegetativo se produjo por el descenso de los nacimientos, que se situaron en 921.000 alumbramientos. Por tercer año consecutivo bajaron del millón. Mientras los fallecimientos ascendieron a 1.300.000 muertes.

Las cifras reflejan el problema estructural al que se enfrenta la economía japonesa y abre paralelismos con mucho países europeos como España. La esperanza de vida en nuestro país también se sitúa a la cabeza de la OCDE, solo por detrás de Japón, con 83 años de expectativa de longevidad. Como en España, con el debate abierto sobre la sostenibilidad de las pensiones, la economía nipona sufre una importante tensión entre el número de personas en edad de ser beneficiarios del Estados de Bienestar y un decreciente menor de contribuyentes que sostengan el sistema.

Las empresas deben entender que los trabajadores de mayor edad suelen significar una menor productividad

La población mayor de 65 años en Japón ha disparado el gasto en la Seguridad Social, tanto en partidas de Salud como en pensiones. Esta partida ya supone un tercio del presupuesto del Gobierno y gran parte se financió con deuda. El alto endeudamiento, que supera el 200% del PIB desde 2009, es otro de los factores homologables a los países europeos del sur, al igual que el pírrico crecimiento económico. El Gobierno de Abe solo ha logrado encontrar una fórmula para sostener el país y convencer a los futuros jubilados para alargar la edad laboral hasta los 70 años y más allá. Es otra prueba de por dónde pueden dirigirse los países occidentales, aunque actualmente las medidas adoptadas no suelen ir más allá de los 67 años, adoptándose progresivamente, como sucede en España.

El Gobierno de Abe está ultimando una reforma del sistema de pensiones que permitirá retrasar la edad legal de jubilación hasta los 70 años, frente a los 65 actuales. El segundo paso será convertir esta edad en obligatoria y facilitar que los trabajadores puedan elegir jubilarse a los 75 años.

El objetivo es convertir en normal que los ancianos continúen trabajando, en un país donde el culto y la adicción al puesto de trabajo es una seña de identidad. El reto no es fácil, aunque la realidad de Japón es que tampoco cuesta tanto encontrar ancianos buscando empleo o trabajando.

Mikiko Kuzuno de 78 años lleva ya tres años trabajando en la pequeña planta de Warabi, donde ayuda a lavar y empaquetar toallas de mano húmedas que se entregan a los clientes en los restaurantes. Su turno es de tres horas.

Un sistema generoso para los trabajadores que quieran retrasar la edad de jubilación

Las necesidades económicas y la generosidad del sistema de pensiones para quienes deciden retrasar la prejubilación crean la predisposición para que los mayores quieran seguir trabajando. Continuar con la vida laboral lleva bonificación de un 8,4% anual acumulándose. Además se puede combinar el cobro de la pensión con un trabajo remunerado siempre que los ingresos totales no excedan los 480.000 yenes (3.500 euros aproximadamente).

Sin embargo, la mayoría de puestos vacantes del mercado laboral son trabajos de mano de obra intensiva, como la construcción, la atención de enfermería y mensajería, que tiene difícil encaje con empleados mayores.

Atsushi Morishita, de 72 años, dirige Tempos Holdings, una empresa que vende equipos de cocina, y está abierto a contratar a los trabajadores más veteranos. "En Tokio, tan pronto como la gente cumple 65 años, está perdiendo el tiempo jugando croquet o algo así, entonces pensé en darles una oportunidad", explica el empresario a Bloomberg. El 25% de la plantilla supera los 60 o más. Pero advierte de las dificultades de generalizar esta política de empleo. "Las empresas deben entender que los trabajadores de mayor edad suelen significar una menor productividad, por tanto los salarios y los niveles de producción deben gestionarse en consecuencia", explica. "En algún lugar como Toyota donde se requiere una alta productividad, por lo que no creo que puedan hacerse", indica.

De momento, las medidas del Gobierno no están calando en la población. Una encuesta publicada por la Oficina del Gabinete en enero mostró que alrededor del 38% de los japoneses quería trabajar más de 65 años, mientras que más del 50% preferiría retirarse antes de esa edad.

"Necesitamos cambiar la estructura de la sociedad económica para que se ajuste al modelo de una vida de 100 años", ha explicado a Bloomberg News Shinjiro Koizumi, diputado que encabeza la reforma del partido de Abe. "Si no lo hacemos no podremos reformar la Seguridad Social para dar esperanza a la próxima generación".

La mayoría de trabajadores que deciden continuar trabajando en lugar de jubilarse, lo hacen cobrando la pensión lo que no logra equilibrar los gastos con los ingresos del sistema. Solo alrededor del 1% de la población elige aprovecha las bonificaciones para retrasar la jubilación.

La jubilación, en vía de extinción en EEUU

Los inadecuados planes privados de ahorro y el creciente coste de la sanidad en EEUU están amenazando la jubilación de muchos trabajadores.
Por primera vez en 57 años, la población activa mayor de 65 años supera el 20%, según un informe de la gestora de planes privados de pensiones United Income.

A final de siglo, desaparecieron las familias americanas que vivían con un solo sueldo, por la caída de los salarios y aumento del coste de la vida. Y ahora en el comienzo del siglo XXI el paradigma está cambiando para la parte de la población más mayor. En 35 años, los trabajadores mayores de 65 años que buscan empleo o lo tienen se han duplicado, al pasar la tasa de actividad del 10% al 20%.

EEUU cuenta con un sistema de pensiones público al que se tiene acceso a partir de los 62 años

Pero aunque el trabajador apure hasta los 67 años, edad para cobrar el máximo de pensión, solo cubre una parte mínima de las necesidades económicas para mantener el nivel de vida.

Teresa Ghilarducci, profesora de economía de la New School for Social Research, estima que el retiro público solo reemplaza entre el 40 y el 50% de los ingresos previos a la jubilación. La norma básica en EEUU dicta que los jubilados deben mantener el 80% de los ingresos para no empobrecerse.

La Seguridad Social de EEUU se quedará sin fondos para pagar pensiones al completo en 2035

Por este motivo, los trabajadores tienen que recurrir a planes de pensiones, fomentado por las propias empresas como el famoso plan 401 o planes de pensiones tradicionales para completar la pensión de jubilación.

Sin embargo, para muchos empleos esto exige un esfuerzo titánico alcanzar el 80% en la tasa de reemplazo, porcentaje entre el último salario y la paga media de jubilación. Los expertos calculan que un trabajador estadounidense debe haber acumulado en pensión complementaria unas ocho veces su salario anual.

El trabajador medio, que gana menos de 40.000 dólares al año, no consigue ahorrar para la jubilación, según el estudio de Ghilarducci para United Income. Para los empleados con un sueldo medio entre 40.000 dólares anuales y 115.000 dólares, logran ahorrar 60.000 dólares, insuficiente para alcanzar el 80% de los ingresos de cuando se está trabajando. Incluso, los trabajadores que se sitúan en el percentil más alto de salarios, por encima de 105.000 dólares, no llegan a la capacidad de ahorro óptimo. Solo alcanzan los 200.000 dólares, aunque según detalla el estudio no suelen contabilizarse inversiones en activos inmobiliarios.

Este cambio estructural no está golpeando a los estratos más bajos, sino a las clases medias. El mayor aumento en el empleo de personas de mayores de 65 años ha sido para los que tienen educación universitaria, que suelen tener mejores salarios; la proporción de todos los empleados de 65 años o más con al menos un título universitario es ahora del 53%, en comparación con el 25% en 1985.

El colesterol ‘malo’ se asocia con el alzhéimer de inicio temprano

Fuente:www.abc.es
Autor: R.I

Existe un vínculo entre los niveles altos de colesterol LDL –colesterol malo- y la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, según un estudio que se publica hoy en «JAMA Neurology». La información podría ayudar a los médicos a comprender cómo se desarrolla la enfermedad y cuáles son las posibles causas, incluida la variación genética.

«Los resultados muestran que los niveles de colesterol LDL pueden desempeñar un papel causal en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer», señala Thomas Wingo, del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Atlanta y la Universidad de Emory (EE.UU.) y autor principal del estudio. «La gran pregunta es si existe un vínculo causal entre los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedad de Alzheimer», afirma Wingo.

Los datos existentes han sido confusos en este punto, reconoce. «Una interpretación de nuestros datos actuales es que el colesterol LDL juega un papel causal. Si ese es el caso, podríamos necesitar revisar los objetivos de colesterol LDL para ayudar a reducir el riesgo de alzhéimer. Nuestro trabajo ahora se centra en comprobar si existe un vínculo causal», afirma Wingo.

Las cifras altas de colesterol se han relacionado con un mayor riesgo de alzhéimer.

Dicho riesgo puede deberse a factores genéticos ligados al colesterol. Investigaciones previas han demostrado que un factor de riesgo importante para la enfermedad de Alzheimer es una mutación específica en un gen denominado APOE. De hecho, es el factor de riesgo genético único más importante conocido para la enfermedad de Alzheimer. Se sabe que dicha variante de APOE, llamada APOE E4, eleva los niveles de colesterol circulante, particularmente la lipoproteína de baja densidad (LDL). Este tipo de colesterol a veces se denomina ‘colesterol malo’ porque los niveles altos de LDL pueden provocar una acumulación de colesterol en las arterias.

El inicio temprano de la enfermedad de Alzheimer es una forma relativamente rara de la patología. La enfermedad se considera de ‘inicio temprano’ cuando aparece antes de los 65 años de edad. Alrededor del 10% de todos los casos de alzhéimer tiene un inicio temprano e investigaciones anteriores han demostrado que la patología se basa en gran medida en la genética, lo que significa que es probable que se herede si un padre la tiene.

Se sabe que tres variantes genéticas específicas
(apodadas APP, PSEN1 y PSEN2) están relacionadas con la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano. APOE E4 también es un factor de riesgo en esta forma de la enfermedad. Estas variantes genéticas explican aproximadamente el 10% de los casos de enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, lo que significa que el 90% de los casos no están explicados.

Para evaluar si la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano está relacionada con el colesterol e identificar las variantes genéticas que podrían ser la causa de esta posible asociación, los investigadores secuenciaron regiones genómicas específicas de 2.125 personas, 654 de las cuales tenían alzhéimer de inicio temprano y 1.471 de las cuales eran controles. También analizaron muestras de sangre de 267 participantes para medir la cantidad de colesterol LDL.

Los investigadores encontraron que la APOE E4 explicaba aproximadamente el 10% del alzhéimer de inicio temprano, que es similar a las estimaciones en la enfermedad de alzhéimer de inicio tardío. Los investigadores también probaron APP, PSEN1 y PSEN2. Alrededor del 3% de los casos de alzhéimer de inicio temprano tenía al menos uno de estos factores de riesgo conocidos de alzhéimer de inicio temprano.

Después de analizar las muestras de sangre, los investigadores encontraron que los participantes con niveles elevados de LDL tenían más probabilidades de tener la enfermedad de alzhéimer de inicio temprano, en comparación con los pacientes con niveles más bajos de colesterol.
Esto era así incluso después de que los investigadores controlaron los casos con la mutación APOE, lo que significa que el colesterol podría ser un factor de riesgo independiente para la enfermedad, independientemente de si la variante problemática del gen APOE está presente.

Además, los expertos no encontraron una relación entre los niveles de colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad) y la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, y solo una asociación muy leve entre la enfermedad y los niveles de triglicéridos.

Asimismo, encontraron un nuevo posible factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano.

Los casos de Alzheimer de inicio temprano fueron mayores en los participantes con una variante rara de un gen llamado APOB. Este gen codifica una proteína que está involucrada en el metabolismo de los lípidos o grasas, incluido el colesterol. El hallazgo sugiere un vínculo directo entre la rara mutación APOB y el riesgo de enfermedad de Alzheimer, según los investigadores. Sin embargo, el vínculo entre el nivel de LDL-C y el Alzheimer de inicio temprano no fue explicado completamente por APOE o APOB, lo que sugiere que otros genes y mecanismos también aumentan el riesgo de enfermedad.

Aunque el estudio arroja luz sobre los posibles factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, los investigadores dicen que se necesita más investigación para explicar completamente la conexión entre la enfermedad y el colesterol. La rareza relativa de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano presenta un desafío para encontrar suficientes muestras para realizar estudios genéticos de gran tamaño sobre la enfermedad, concluyen.

El paciente es la autoridad en dolor agudo y el médico debe evitar los juicios de valor

Fuente: www.diariomedico.com
Autor:María R. Lagoa.


Los ponentes de la mesa de actualización sobre el tratamiento del dolor agudo en atención primaria: Beatriz Martínez, Fátima Santolaya y Javier Sandoval.

El dolor no es como la fiebre. No existe un termómetro que revele con exactitud su intensidad. Existen escalas que ayudan al profesional a conocer el grado de dolor y que resultan útiles en la práctica clínica, pero no hay ningún test que pueda identificarlo o medirlo objetivamente. Por ello, el médico ha de creer al paciente.

Es un mensaje que han subrayado Beatriz Martínez Larios y Javier Sandolval Codoni, médicos de familia en Almería y expertos en el manejo del dolor agudo. Han sido los protagonistas del foro científico sobre el tratamiento del dolor agudo en atención primaria, celebrado en Santiago de Compostela dentro del congreso de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG). La sesión ha sido moderada por Fátima Santolaya Sardinero, del Grupo de Trabajo de Cuidados Paliativos-Oncología de la SEMG.

“El dolor lo valora el paciente, es la autoridad en su dolor”, ha aseverado contundente Sandoval. El médico no debe ser juez: “Hay que evitar los juicios de valor, nos creemos el dolor que dice que tiene”, ha añadido Beatriz Martínez.

Rompiendo mitos, Sandoval ha negado uno muy extendido y que dice que el dolor no mata: “No es verdad, tiene muchos efectos adversos y en un anciano, por ejemplo, puede llevar a la depresión del sistema inmune y conducirle a la muerte”.

Martínez ha pormenorizado otras consecuencias, como la dependencia, el deterioro de la función física o trastornos del sueño. Pero sobre todo ha subrayado el riesgo que hay de que un dolor agudo se vuelva crónico cuando no se trata correctamente.

El 80 por ciento de los pacientes sometidos a cirugía experimentan dolor postoperatorio y el 50 por ciento refieren un alivio inadecuado de su dolor. Por otra parte, el dolor agudo más frecuente en atención primaria es el musculoesquelético.

En ambos casos, la recomendación es adoptar una actitud proactiva, tratar el dolor antes de que aparezca y hacerlo agresivamente. Los opioides pueden ser muy útiles en el dolor agudo, hay que desterrar el miedo a utilizarlos.

Según las explicaciones de Martínez, el éxito en el tratamiento se basa en una historia y un examen exhaustivos del dolor, a través de la exploración clínica y la anamnesis. Cuando comenzó, si fue súbito o gradual, dónde se localiza, cómo es, a qué se parece, si irradia hacia algún sitio, si puede medir la intensidad con número, si es continuo o intermitente o si hay algo que lo modifique, son algunas de las preguntas que figuran en los métodos más utilizados. Existen también distintas escalas con números e incluso con imágenes para medir el dolor.

Además, hay que hacer revaluaciones oportunas y una selección adecuada de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, como cambios en el estilo de vida. La tendencia actual es la analgesia multimodal, combinando fármacos con mecanismos de acción complementarios. La selección de dosis permite alcanzar un efecto sinérgico y minimizar efectos adversos. De hecho, existe evidencia científica sobre la eficacia y seguridad de la asociación de fármacos. Además, un esquema de dosis adecuado mejora la adherencia al tratamiento y el cumplimiento del paciente.

El dolor en Urgencias

En cuanto al abordaje del dolor en las Urgencias del primer nivel asistencial, Sandoval ha dado algunas pautas importantes. La mayor parte de las urgencias tienen que ver con dolores banales y en el manejo analgésico de estos casos ha de priorizarse la vía oral. Es importante conocer el tipo de dolor porque el tratamiento es diferente según la etiopatogenia. Para los dolores agudos intensos, como las fracturas de muñecas o de cadera, la mejor elección es un opioide de alta potencia por vía intravenosa, la morfina y el fentanilo son fármacos seguros.

La vía intramuscular se usa en pacientes con náuseas, vómitos y deshidratación o en personas sobre las que no hay seguridad de que vayan a tomar la medicación, como ancianos que así lo verbalizan o pacientes con trastornos mentales. La vía preferente para los antibióticos es la oral; la intramuscular sólo está indicada para gonorrea y sífilis o en las faringoamigdalitis por estreptococo tipo A con una inflamación importante que imposibilita el tratamiento oral.

El dolor es una enfermedad en sí misma

Javier Sandoval ha desgranado algunas creencias erróneas, incluso entre profesionales. Es un mito que los pacientes con demencia avanzada no puedan transmitir la intensidad de su dolor: “Hay escalas válidas que se basan en la posición de las manos y los gestos, la expresión facial, el lenguaje e incluso la respiración”. El cuidador no es la fuente primaria de información para valorar el dolor, lo es el paciente. Por último, Sandoval rechaza que no haya razón para quejarse si no se encuentra la causa: “No es verdad, el dolor es una enfermedad en sí misma”.


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