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Percepción de los agentes implicados en el marco laboral

De los psicólogos contratados, aproximadamente el 75% ejerce como psicólogo, según los datos arrojados por el estudio de Sergi Arenas y Esther Pratginestós “El papel del psicólogo en los centros residenciales geriátricos”.

1. Percepción de la “parte contratante”

- Muchos directores no acaban de entender la utilidad de este profesional. Argumentan que la aportación económica de la administración no era suficiente para incluir al psicologo, y que en la distribución de gastos, preferían ampliar las horas de contratación en el equipo gerocultor.

- Los que lo adoptaron, comentan que eran escepticos, pero que tras observar el incremento en la calidad asistencial y en la satisfacción de residentes y familiares, no tienen duda sobre la conveniencia de nuestra figura en las residencias geriátricas.

- Otra queja frecuente entre los directores, es la poca documentación sobre nuestras funciones: las tareas que le atribuye pueden ser cubiertas por otros profesionales, además de suponer un elevado coste, lo que le convierte en una figura prescindible.

- También se quejan por la baja calidad de los candidatos para cubrir la plaza de psicólogo a la hora de realizar una selección. Muchos de los psicólogos que les hacen llegar su CV, nohan tenido ninguna aproximación a la gerontología e incluso en muchos casos, argumentan no necesitarla. Más de u n director ha sugerido que el propio colectivo de psicólogos debería concienciar a sus profesionales de la práctica psicogeriátrica como actividad de prirmer orden en la intervención profesional.

- También añaden que debido a los bajos salarios que suelen ofrecerse, las ofertas dejan de ser atractivas para personas con el perfil solicitado, por lo que la “parte contratante” en muchas ocasiones no tienen alternativas en la contratación. Los directores reconocen que las remuneraciones suelen basarse en los salarios base, que consideran bajos.

2. Percepción de la “parte contratada”

- La percepción principal de la parte contratada es precariedad: salarios bajos, alta movilidad, contratos de pocas horas semanales que obligan al pluriempleo, considerando a los que ejercen a jornada completa como “afortunados”.

- Perciben a la “parte contratante” como poco conocedora de las funciones del psicólogo. Se les pide realizar actividades que no les corresponden (animación, tareas administrativas, etc.). Muchos directores les ubican únicamente en la psicoestimulación, demostrando un conocimiento muy parcial de sus funciones.

- Los profesionales matizan que la responsabilidad también recae sobre el propio colectivo, que debería hacer una mayor labor pedagógica sobre su labor.

- Sienten que no son siempre valorados, incluso en ocasiones por el propio colectivo de psicólogos dedicados a otros ámbitos de intervención. (Esta percepción sobre la intervención en el ámbito geriátrico, también parece darse en otros colectivos como médicos, enfermeras, educadores sociales…)

- Resumiendo, cargas de trabajo excesivas, retribución insuficiente, múltiples perfiles profesionales mal definidos, política de formación inadecuada y negociación colectiva heterogénea y dispersa.